La piel
Desde hace años, las afecciones cutáneas en el ámbito laboral ocupan el primer puesto en la lista de las enfermedades cutáneas declaradas. Y dado que éstas necesitan su tiempo para curarse, se producen periodos largos de incapacidad profesional, derivando en elevados costes para empresa y operario.
Es por ello que para mantener sana y resistente la piel del personal expuesto a agresiones, se recomienda una aplicación sistemática de protección así como el conocimiento de los factores que afectan a este importante órgano.

Recomendaciones
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Aplicación de cremas de protección especiales antes del comienzo del trabajo. Éstas contribuyen a proteger la piel de los efectos causados por el trabajo en ambientes húmedos y por el uso de guantes.
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Limpieza y desinfección de las manos con la mayor tolerancia cutánea posible.
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Aplicación de preparados tras el trabajo para recuperar el estado natural de la piel y reparar los posibles daños causados.
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Además, en determinados trabajos puede ser necesario el uso de otros elementos de protección como guantes hipoalérgicos, monos de trabajo, botas, etc.
Sectores con riesgo para la piel
- Construcción (cemento, alquitranes, hulla, etc.
- Calzado (colas, pegamentos, etc)
- Agricultura (productos químicos, trabajos forestales, de recolección, etc)
- Sanitario y Farmacéutico
- Alimentaria (panaderos, pasteleros)
- Automoción
- Electricidad
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